Laura Pineda, visiblemente emocionada pero serena, narró ante el jurado los últimos momentos de Juan Alfredo López, de 38 años y natural de Lugo. El suceso ocurrió cuando el médico regresaba del Hospital Fundación Jiménez Díaz, donde había acudido voluntariamente para atender a pacientes de Covid, a pesar de no ser su día de trabajo. Su declaración subrayó cómo su vida y la de sus dos hijos cambió radicalmente tras el trágico evento.
“"No le encontraba. Fui llamando a hospitales hasta que llamé al 12 de Octubre. Pensaba que estaba vivo. A las cuatro me dijeron que había sufrido un accidente de alto impacto. No entendía nada. Pude entrar al box y murió en mis brazos."
La viuda también compartió el impacto en la vida de sus hijos, mencionando que el mayor pregunta por qué su padre ya no está y que ambos necesitaron tratamiento psicológico. Además, reveló que pocos días antes del accidente, el 8 de julio, la pareja había recibido la noticia de que esperaban su segundo hijo. Los padres de la víctima también comparecieron, expresando el inmenso dolor por la pérdida de su hijo.
En la sesión judicial, la exnovia de uno de los acusados testificó, afirmando que el otro procesado los persiguió en la M-30, intentando chocar con ellos. Otros testigos presenciales describieron la escena como una "carrera" a alta velocidad, con sonidos que recordaban a un coche de Fórmula 1. Uno de los conductores implicados dio positivo en cocaína, cannabis y MDMA, reforzando la tesis de la Fiscalía sobre una conducta temeraria y consciente. Las defensas, por su parte, argumentan que se trata de un homicidio imprudente y cuestionan las pruebas de velocidad y la relevancia del consumo de drogas.




