La saga Buide: ADN del CD Lugo

La familia Buide, con varias generaciones vinculadas al club, celebra el debut de un nuevo jugador en la saga.

Imagen genérica de un balón de fútbol sobre césped con red de fondo.
IA

Imagen genérica de un balón de fútbol sobre césped con red de fondo.

La familia Buide ve cómo su vínculo con el CD Lugo se fortalece con el debut de Manu Buide Gilsanz, siguiendo los pasos de su padre, Manuel Buide Paz, en una clara muestra de ADN futbolístico.

La identidad del CD Lugo está marcada por el legado de la familia Buide, cuya influencia trasciende las células para impregnarse en el alma del club. Esta conexión, que ya fue vital para el padre, Manuel Buide Paz, en los años 90, continúa ahora con su hijo, Manu Buide Gilsanz, quien también comienza a dejar su huella en el club lucense.
El debut de Manu Buide Gilsanz con el primer equipo en Primera RFEF frente al Arenteiro supone un momento de orgullo para él y su familia. "Es algo que llevo viviendo toda mi vida a pie de campo", comentó el joven futbolista, quien también fue recogepelotas durante muchos años, lo que le permitió "ver todo el trabajo que pasas desde niño hasta ahora". Su padre, Manuel Buide Paz, también se mostró "orgulloso" por el debut de su hijo, aunque recalcó la dificultad de "consolidarse en una categoría complicada".
El sentimiento de "pertenencia" al club, transmitido por su progenitor, a quien considera un "espejo", es fundamental para Buide Gilsanz. El jugador, que lleva casi toda su vida en el club a excepción de una temporada en el juvenil del Celta, destaca la importancia de los consejos paternos, centrados en el comportamiento en el vestuario, el respeto a los compañeros y la humildad, valores que Manuel Buide Paz también aplicó en su carrera.
La vocación defensiva de Manu Buide Gilsanz parece heredada de su padre, quien también jugó de lateral y central. "Puede ser que estuviera marcado que fuera defensa como yo", señala Manuel Buide Paz, quien destaca la "visión de juego" de su hijo, pero insiste en la importancia del "trabajo defensivo" y ser un "buen ganador de duelos".
Además de su padre, Manu Buide Gilsanz tiene otro referente familiar en el mundo del fútbol: su tío materno, Óscar Gilsanz, exentrenador del Deportivo y del Racing Vilalbés. "Es un ejemplo porque se puede tener un carácter, una personalidad y llegar al fútbol profesional sin grandes excentricidades", afirmó el padre, destacando la humildad y la educación de su hermano.
La recuperación de una grave lesión de rodilla, que lo tuvo apartado de los terrenos de juego más de diez meses, fue un punto de inflexión para Manu Buide Gilsanz. Su madre, fisioterapeuta, junto a un entrenador personal y el apoyo incondicional del club, fueron claves en su vuelta. "Tuve la suerte de que mi madre sabe del tema", reconoció el jugador, quien también destacó la "calma" y el "apoyo" que le brindó el Lugo, incluyendo una renovación de dos años que le dio "mucha tranquilidad".
El debut soñado de Manu Buide Gilsanz con el primer equipo del CD Lugo se produjo en la última jornada de liga frente al Arenteiro, en el mismo estadio al que tantas veces acudió como aficionado. "Era mi sueño el poder jugar en el Anxo Carro y encima de titular", declaró el joven futbolista, quien disputó los noventa minutos "disfrutando al máximo".
El jugador representa una nueva generación de canteranos que "tiraron la puerta abajo" en el filial, demostrando que están "preparados para ayudar al primer equipo". Manu Buide Gilsanz se muestra "un hombre de club" y está dispuesto a "hacer lo que el club estime", mientras su padre confía en su "tranquilidad" y "preparación para cualquier reto".