Situada a unos 25 kilómetros de Lugo, en el corazón de la Terra Chá, la Lagoa de Cospeito es un refugio natural que se extiende por más de cinco hectáreas. Este espacio, que antiguamente abarcaba dos lagunas de más de 70 hectáreas, es hoy uno de los ecosistemas hídricos más singulares de la Región Atlántica de la Península Ibérica.
El humedal forma parte de la Reserva da Biosfera Terras do Miño, la más grande de Galicia, y está integrado en la Red Natura 2000, contribuyendo a la configuración del LIC Parga-Ladra-Támoga. Su origen geológico, con suelos arcillosos y escasa pendiente, favoreció el encharcamiento de las aguas del río Guisande, afluente del Támoga y, a su vez, del Miño.
A pesar de los intentos de desecación para ganar terrenos agrícolas en el pasado, a principios del siglo XXI se iniciaron trabajos de restauración ambiental que devolvieron su esplendor a este espacio. Actualmente, cuenta con una ruta circular que permite a los visitantes disfrutar de la naturaleza y del sonido de los pájaros, siendo fácilmente accesible para todos los públicos. En los últimos años, se amplió la lámina de agua y se realizaron mejoras en su entorno.
“"Tan cierto es que tenéis vacas y becerros como que la villa de Valverde se hundió en las aguas."
La Lagoa de Cospeito está envuelta en la leyenda de la Vila de Valverde, un pueblo que, según el relato popular, fue castigado divinamente y engullido por las aguas. La historia narra cómo un caminante rechazado por todos, excepto por una humilde familia, profetizó la desaparición de la villa. Al amanecer, la Vila de Valverde se había hundido, mientras que los establos de la familia acogedora se llenaron de ganado. Sobre la colina que domina la laguna, se erige hoy la ermita de la Virxe do Monte.
Más allá de las leyendas, la laguna es un paraíso para la observación de aves, como el cormorán, la avefría (uno de los pocos lugares de Galicia donde cría), la garza o los zarapitos. También se pueden avistar patos cuchara, ánades silbones, ánades reales y gallinas de agua. La fauna se completa con anfibios como tritones y salamandras, reptiles como las culebras de agua, y mamíferos como nutrias y corzos. Entre la flora, destaca el Eryngium viviparum, un cardo amenazado cuya población en la laguna es la más importante del mundo.
Considerado el humedal mejor adaptado para los visitantes, la Lagoa de Cospeito dispone de una ruta de cuatro kilómetros, llana y con sombras, varias casetas mirador y un centro de interpretación (actualmente cerrado, pero con paneles informativos). En la entrada hay una amplia zona de aparcamiento y un área para autocaravanas. En las proximidades, se encuentra el Museo das Aves, que el Concello planea abrir próximamente.




