El antiguo colegio del Sagrado Corazón en Lugo será, finalmente, propiedad del Concello el próximo 10 de septiembre. En esa fecha se formalizará con la actual propietaria, Afundación, el pago del precio justo y la ocupación del terreno.
El Concello invertirá 726.710 euros por la parcela de 5.764 metros cuadrados, con 4.400 construidos. El objetivo es ceder el espacio a la Xunta para la construcción de un nuevo centro de salud, una infraestructura muy demandada dada la pequeña y anticuada instalación actual.
Tras estudiar otras localizaciones, como terrenos cercanos al puente de Paradai o en el nuevo sector del Sagrado Corazón, se optó por el antiguo colegio por estar en el centro del barrio. La adquisición culmina años de negociaciones y expedientes de expropiación, también explorados por gobiernos anteriores y por la actual alcaldesa, Elena Candia.
El Concello ya había habilitado fondos en el presupuesto del año pasado y anunciado la expropiación a principios de este año, pero tuvo que frenarla por falta de partida económica. Esta se liberó a finales de primavera, permitiendo el pago en la segunda semana de septiembre. Afundación presentó una tasación superior (1.230.490 euros), pero el Concello podrá ocupar el terreno tras el pago del justiprecio.
Paralelamente, Afundación podría colaborar con el Concello en materia cultural, ya que Lugo es una de las pocas ciudades gallegas sin convenio para actividades culturales. La regularización del auditorio Fuxan Os Ventos podría facilitar esta colaboración.
Una vez el Concello sea dueño del terreno, se sentará con la Consellería de Sanidade para planificar la construcción del nuevo centro de salud, que se prevé que ocupe la pista deportiva. La demanda sanitaria es de unos 1.600 metros cuadrados, y el proyecto incluirá siete consultas médicas, siete de enfermería, pediatría y análisis clínicos.
El Gobierno gallego presentó un anteproyecto que contemplaba el derribo de las antiguas instalaciones educativas. Aunque hubo debate sobre quién asumiría el coste del derribo y sobre mantener parte de las edificaciones, como el salón de actos, el acuerdo actual es demoler todo. También se debate la posibilidad de incorporar otros servicios públicos al lugar.
La alcaldesa defiende mantener parte de las antiguas instalaciones, como el salón de actos, y el vecindario demanda también una escuela infantil y servicios sociales para mayores.
Además, el gobierno local prevé acometer de forma inminente un proyecto de accesibilidad a varios portales de viviendas en el lateral de la pista deportiva, una zona con desnivel y obstáculos.




