El yacimiento, situado en el monte de Ventín, fue localizado por el equipo de investigación Romanarmy en el año 2017. Los expertos sugieren que pudo ser un enclave estratégico clave durante la expansión romana por el territorio galaico, especialmente entre los siglos I a.C. y I d.C., un período de gran movimiento y control territorial.
La forma característica de naipe irregular del yacimiento, que pudo contar con parapetos de tierra y una empalizada defensiva, sugiere una capacidad para albergar entre 6.600 y 8.600 soldados, lo que equivaldría a una legión completa con tropas auxiliares. Su localización, a medio camino entre Lugo y otros campamentos como el de A Penaparda en A Fonsagrada, refuerza su importancia estratégica.
El descubrimiento fue en gran parte fortuito, fruto de la continuidad en la investigación del equipo Romanarmy, que ya había documentado yacimientos en Asturias. El análisis de rutas de tránsito y la curiosidad por explorar un kilómetro más allá de lo previsto llevaron a la localización de este importante enclave.
No obstante, el estado de conservación del campamento preocupa a los arqueólogos. El terreno presenta un importante deterioro debido a las labores agrícolas y alteraciones continuas, lo que subraya la necesidad urgente de medidas de protección para este tipo de asentamientos temporales.
La proximidad del campamento de Ventín con el castro de Viladonga, a tan solo cinco kilómetros, abre nuevas incógnitas sobre la convivencia entre las poblaciones locales y la presencia militar romana, así como sobre la influencia que pudo ejercer en la transformación del territorio tras la conquista.




