El acusado, quien trabajaba como empleado de banca, se declaró culpable de los delitos de intento de asesinato, robo con violencia y estafa continuada. Durante la vista oral, expresó su "arrepentimiento más absoluto" y pidió perdón a la víctima y a su familia, asegurando que su deseo es que ella se recupere lo antes posible.
Mi deseo es que se recupere lo más pronto posible y a su familia les pido que me disculpen. Estoy muy arrepentido.
Según el relato de la Fiscalía, el ataque fue planificado. El hombre utilizó su posición en una entidad bancaria para obtener información patrimonial y personal de la víctima, quien tenía reconocida una incapacidad permanente absoluta. El día anterior al suceso, vigiló el domicilio para conocer los horarios y rutinas de la mujer.
El fiscal sostiene que el agresor acudió a la vivienda con la intención de "terminar con su vida para no ser delatado", sabiendo que ella se encontraba sola. Tras propinarle un "brutal golpe en la cabeza con un objeto contundente", la víctima quedó indefensa, momento que el acusado aprovechó para sustraerle el teléfono móvil y huir.
Una vez con el teléfono, se hizo pasar por la mujer para desbloquear la aplicación de banca móvil y realizó transferencias a su favor por un importe cercano a los 25.000 euros en los días posteriores al asalto, gracias a la información que ya poseía.
Como consecuencia de la agresión, la víctima sufrió un traumatismo craneoencefálico grave y tuvo que ser sometida a dos intervenciones quirúrgicas. Las secuelas incluyen hemiplejia, trastornos cognitivos, daños neuropsicológicos y un "perjuicio moral muy grave por la pérdida de calidad de vida".




