El CD Lugo buscó reforzar su plantilla con seis incorporaciones durante el mercado de invierno para afrontar la segunda vuelta de la temporada. A falta de siete jornadas para el final, la evaluación general revela que solo uno de estos refuerzos ha cumplido plenamente las expectativas de la secretaría técnica: Álex Gallar. Su llegada ha marcado una diferencia notable, transformando un equipo estancado en uno con aspiraciones de alcanzar el play-off.
Mientras que otros jugadores como Gabriel Costa (llegado de Oporto en 2006) apenas tuvieron minutos (28 en total), o Antonio Perera (27 años) cumplió un rol funcional como mediocentro posicional con 379 minutos en siete partidos, Gallar (34 años) ha demostrado ser el más determinante. Los laterales Yago Martínez (20 años) y Pere Haro (21 años) también gozaron de protagonismo, con Martínez sumando un gol y Haro consolidándose en la defensa.
Borja Sánchez (30 años), el último en incorporarse el 9 de febrero, tuvo un impacto mínimo, con solo 143 minutos en seis partidos. Por el contrario, Álex Gallar, que llegó libre el 13 de enero de la UD Ibiza, disputó doce partidos (once como titular, 919 minutos). Aunque no marcó goles, sus tres asistencias fueron cruciales: una para el empate ante el Tenerife, otra para el 1-1 contra el Arenteiro, y la tercera para la victoria en Cáceres el pasado 29 de marzo. Estas asistencias valieron cinco puntos y lo sitúan como máximo asistente histórico de la Primera RFEF, empatado con Borja Martínez.
La inteligencia en espacios reducidos, el último pase diferencial y la personalidad cuando el marcador aprieta son sus principales virtudes.
La capacidad de Gallar para asumir el liderazgo en el campo fue inmediata. En menos de tres meses, se ha convertido en el jugador al que sus compañeros recurren en los momentos difíciles, capaz de resolver situaciones complejas con pases precisos y controles orientados. Su versatilidad le ha permitido jugar como mediapunta, extremo y segundo delantero, manteniendo siempre un alto nivel de rendimiento. Su mejor actuación se vio en Cáceres, pero también fue fundamental en las victorias contra el Guadalajara, el Athlétic B y el Real Avilés. Su conexión con Nico Reniero y Unzueta en el ataque es evidente, y el centro del campo lo busca constantemente por su capacidad para encontrar soluciones.
A pesar de sus 34 años y de llevar poco tiempo en el equipo, el mediapunta catalán se ha convertido en un jugador imprescindible, tanto para Yago Iglesias antes de su destitución como para el actual entrenador, Álex Ortiz. Su alto rendimiento y su constancia son un seguro de vida para el CD Lugo, que aún mantiene vivas sus ambiciones de play-off a siete jornadas del final de la liga.




