La noticia, que ya era un secreto a voces, se oficializó en la mañana del domingo, justo antes del derbi contra el Noia Portus Apóstoli. Tanto el presidente saliente como el líder del nuevo grupo confirmaron el acuerdo que marca el fin de una etapa y el inicio de otra para el club ferrolano.
“"Hoy se acaba una etapa, una etapa en la que ya llevamos la friolera de 48 años, algo que nació por accidente, un equipo de barrio que empezamos jugando maratones a lo tonto y que jamás pensamos, ni se nos pasó por la cabeza en la mejor de las ilusiones, que íbamos a conseguir lo que hemos conseguido hasta la fecha."
El presidente saliente expresó su emoción al despedirse de una institución que considera “como un hijo”, poniendo fin a casi medio siglo de dedicación que será recordado por la afición. Por su parte, el nuevo propietario destacó que el acuerdo surgió tras meses de reuniones y con el objetivo de crear “un proyecto bonito, un proyecto de ciudad, de comarca, un proyecto estable”.
“"Cuando un amigo te llama y te pide ayuda, tenía que dársela. Queremos profesionalizar el club. No podemos depender tanto del apoyo institucional, tenemos que tener una presencia importante a nivel privado a la hora de nuestro presupuesto."
El nuevo responsable, junto a un colaborador que estará más presente en el día a día, manifestó la intención de profesionalizar el club. Subrayó la necesidad de reducir la dependencia del apoyo institucional y de fortalecer la presencia privada en el presupuesto. El plan de gestión se basará en cuatro ejes fundamentales: un equipo directivo cualificado y especializado en fútbol sala, el apoyo institucional, el ecosistema empresarial y la mejora de las instalaciones para generar negocios y experiencias.
Aunque no se ofrecieron detalles sobre la planificación de la plantilla, el nuevo propietario indicó que, a pesar de ir “justitos para el mercado”, el objetivo es dar continuidad a la buena temporada actual y consolidar el proyecto deportivo.