El Estudio de Impacto Económico, presentado el 20 de abril por la Autoridad Portuaria de Ferrol-San Cibrao, revela la significativa contribución de estas infraestructuras a la economía gallega. El informe, elaborado por Teirlog Ingeniería y la Universidad de Cantabria, subraya su relevancia estratégica a pesar del complejo contexto de transición energética vivido en 2023.
El impacto económico se desglosa en 284,6 millones de euros de impacto directo, 223,7 millones indirectos y 196,9 millones inducidos. En términos de empleo, la cifra se traduce en 1.052 puestos directos, 1.488 indirectos y 1.708 inducidos. Estos resultados, correspondientes al ejercicio 2023, son especialmente relevantes considerando la caída del 30% en los tráficos portuarios debido a la descarbonización.
A pesar del descenso, el estudio constata el carácter sistémico de las dársenas de Ferrol y San Cibrao, cuyo peso equivale al 0,41% del Producto Interior Bruto (PIB) de Galicia y al 7,27% del PIB de las comarcas de Ferrolterra y A Mariña Occidental. El informe también destaca la construcción naval nueva, con 230 millones de euros, y la eólica marina y energías renovables, que aportan 137 millones de euros.
Además, la actividad pesquera contribuye con 5,4 millones, el turismo asociado con 3,7 millones y la náutica recreativa con 2,4 millones. Para la Autoridad Portuaria, estos datos confirman la consolidación de la ría como un enclave logístico de referencia para la metalurgia, la industria química y los sectores emergentes vinculados a la transición energética.
“"Este estudio confirma el papel del sistema portuario de Ferrol-San Cibrao como uno de los principales motores económicos de la comarca y un elemento esencial para la competitividad de sectores estratégicos."
El estudio también incluye un análisis de "dependencia estructural" que cuantifica el riesgo de una hipotética interrupción en la operativa portuaria. Se estima que una alteración significativa en los servicios del puerto supondría una pérdida potencial anual cercana a los 700 millones de euros en producción y la destrucción de más de 2.600 empleos, evidenciando la importancia crítica de la infraestructura para el tejido industrial gallego.




