Médicos MIR de Ferrol: "Te conviertes en una persona más empática"

Una residente destaca la importancia de la atención humana y los valores en la sanidad pública frente a la carga de trabajo.

Imagen genérica de un estetoscopio sobre un libro de medicina.
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Imagen genérica de un estetoscopio sobre un libro de medicina.

Un total de 23 médicos especialistas finalizaron su formación MIR en el Área Sanitaria de Ferrol, iniciando una nueva etapa profesional con "sensaciones encontradas" y la mayoría con intención de continuar en la comarca.

El Área Sanitaria de Ferrol despidió a 23 médicos y especialistas que han completado su formación sanitaria especializada (MIR). Tras varios años de residencia en el Complejo Hospitalario Universitario de Ferrol (CHUF) y en los centros de salud de la comarca, inician una nueva etapa profesional con "sensaciones encontradas".
Una de estas residentes, Antía Galindo Cernadas, quien ha finalizado su formación como médica familiar y comunitaria en el centro de salud de Pontedeume, describe el final de esta etapa como un momento feliz por el nuevo comienzo, pero también nostálgico por "perder esos vínculos, porque al final, el momento en el que terminas la residencia, tu destino dentro del ámbito sanitario cambia".
Afortunadamente para el área, la mayoría de los residentes tienen la intención de quedarse. En el caso de Antía, su nueva etapa profesional ha comenzado de inmediato en las urgencias hospitalarias del hospital de Ferrol. "Tanto yo como mis compañeros ya salimos con una expectativa de contrato laboral para quedarnos en el área sanitaria", explica.
Durante su formación, los residentes afrontan años de trabajo intenso, con guardias y rotaciones que implican una gran responsabilidad. Para Galindo, "la parte más complicada del trabajo de un residente son las horas". Afirma haber llegado a trabajar más de 250 horas en un mes, sin contar cursos y otras actividades formativas.
Esta carga de trabajo tiene consecuencias directas en la atención. La doctora reconoce que es difícil mantener el mismo nivel de atención después de muchas horas de trabajo continuado. "Cuando ya llevas 12 horas, 15 horas de trabajo, no atiendes de la misma manera a ese paciente que te llega a las 3, 4 de la mañana, que al que ves a primera hora", lamenta.
Más allá de la formación técnica, la residencia es un período de crecimiento personal. Antía Galindo destaca la importancia de la humanidad en la atención a los pacientes, algo que, según ella, es una combinación de factores. "Muchas veces aprendes de los propios profesionales con los que te formas, no solo te aportan formación médica, te aportan muchísimos valores", señala.
Este camino de perseverancia, que para ella fue más largo al tener que volver a presentarse a la selectividad, transforma a nivel personal. "A lo largo de los años el cambio que se produce es sobre todo en la empatía, te digo que es una persona muchísimo más empática", reflexiona sobre su propia evolución.
Ante la situación actual de la sanidad pública, marcada por la falta de médicos y especialistas, Galindo considera que una de las claves es "mejorar las condiciones laborales". Critica las jornadas de 24 horas seguidas en condiciones a veces precarias y la temporalidad de los contratos que se ofrecen, sobre todo en atención primaria.
La doctora diferencia los problemas según la especialidad, pero subraya que en medicina familiar el principal obstáculo es el "volumen de trabajo enorme". Esta situación, advierte, impide dar una asistencia de calidad a los pacientes. "Lo que no puede ser es que en 7 horas veas 50 pacientes", concluye.