Ferrol recuerda a Moncho Reboiras y reivindica su legado frente al olvido

Cincuenta años después de su asesinato, la figura de Moncho Reboiras es recuperada como símbolo de la lucha por la soberanía gallega.

Imagen genérica de un micrófono en un podio, simbolizando un acto de memoria u homenaje.
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Imagen genérica de un micrófono en un podio, simbolizando un acto de memoria u homenaje.

Cincuenta años después del asesinato de Moncho Reboiras en Ferrol, su figura es reivindicada como un símbolo de la lucha por la dignidad y la soberanía de Galicia, frente a los intentos de silenciar su memoria.

La memoria de Moncho Reboiras, asesinado en Ferrol hace medio siglo por la Brigada Político-Social, vuelve a ser objeto de debate y reivindicación. Mientras algunos sectores intentan borrar su legado, la sociedad gallega insiste en distinguir entre la violencia del opresor y la resistencia de quienes lucharon por la libertad.

Hay silencios que son cómplices y hay palabras que son balas de papel.

La narrativa oficial de la época presentaba 1975 como un periodo de paz, pero la realidad era de terror estatal y torturas. En ese contexto, Reboiras, un joven de 25 años, dedicó su vida a organizar el sindicalismo gallego, defender la lengua y soñar con una Galicia con trabajo digno y sin emigración. Su muerte, lejos de ser la de un "violento", fue la de un "arquitecto de nuestra libertad futura".
La demonización de Reboiras por parte de ciertos partidos políticos y sus portavoces no busca juzgar el pasado, sino "amordazar el presente". Representa una Galicia que no se arrodilla, una clase obrera organizada fuera de los centros de poder y una juventud que no pide permiso para existir. La lucha de Reboiras es equiparada a la de otros obreros asesinados, subrayando que todas las balas procedían del mismo régimen ilegítimo.
La respuesta a este intento de silenciar la historia no puede ser el silencio, sino una "contraofensiva de verdad y orgullo". En 2026, el homenaje en Compostela no solo honró a un hombre, sino que reivindicó la vigencia de un proyecto. La lucha de Moncho hoy se manifiesta en la defensa de los recursos energéticos, en la búsqueda de trabajo digno en Galicia y en la resistencia contra quienes quieren distorsionar la historia.
La sociedad gallega no pedirá perdón por honrar a sus héroes, abrazando la memoria de quienes, como Moncho, entregaron todo por la libertad. Su figura vive en cada derecho conquistado y en cada paso hacia la plena soberanía de Galicia. El 12 de agosto no será un punto final, sino el "rugido de un pueblo que recuerda, que entiende y que no se deja doblegar".