La conclusión del último encargo de Navantia Seanergies para el parque eólico marino de Dieppe Le Tréport ha tenido un impacto notable en la tendencia de creación de empleo industrial en Ferrolterra. Tras un período de incertidumbre post-pandemia, la recuperación iniciada en 2022 se ve ahora frenada.
El avance en la construcción de las fragatas F-110 ha evitado una caída más pronunciada en el número de empleos en el sector industrial. De hecho, algunas empresas que participaban en la fabricación de jackets y monopiles para parques marinos han asumido tareas en la construcción naval tradicional.
La situación actual se describe como un estancamiento, aunque las perspectivas a corto plazo son positivas. Comparado con el momento álgido del programa de construcción de los LHD australianos (años 2010-2012), las cifras de empleo son significativamente inferiores. Hace quince años, la comarca registraba cerca de 11.500 empleos industriales; hoy, las cifras, aunque orientativas, rondan los 9.973, sin superar la barrera de los 10.000.
La recuperación de la actividad en Fene es crucial para superar las cifras de empleo de 2011, pero no se prevé a corto plazo. La falta de pedidos en cartera y acuerdos firmados genera malestar, como señaló la presidenta del comité de empresa, Adela López.
El plan estratégico de Navantia para 2026-2029 apenas menciona el astillero de Fene, y las previsiones de nuevas plazas no contemplan ninguna para esta factoría, según denuncian los sindicatos.
No obstante, el plan incluye inversiones en el COEX Green Energies (Centro de Excelencia en Energías Verdes), con el que Navantia busca reforzar la posición de la factoría de Perlío en un mercado en compás de espera. Esta iniciativa podría abrir puertas a productos más críticos y con mayor potencial de crecimiento a medio plazo, como las subestaciones.
El futuro COEX Green Energies se centrará en subestaciones y subestructuras flotantes, en la búsqueda de soluciones eficientes, en el desarrollo de hidrógeno verde y en el sector de electrolizadores de alta potencia. Esto implicará la contratación de nuevo personal con perfiles más técnicos, una carencia histórica del astillero fenés.
El contexto internacional marca la situación actual. El mercado eólico offshore se ha desacelerado debido al aumento de costes, inflación, falta de infraestructuras e incertidumbre regulatoria. En España, el desarrollo del sector también es más lento de lo esperado.
El cambio de estrategia en Estados Unidos bajo la administración Trump ha frustrado contratos afianzados de subestaciones y monopiles, obligando a concentrar la actividad de eólica marina en Fene y apartando temporalmente a Puerto Real de este nicho.
Aunque las inversiones previstas son limitadas, las necesidades de personal aumentan. La empresa pública busca incrementar su plantilla propia en más de un tercio, acercándose a las 7.000 personas, aunque los sindicatos critican la falta de concreción por centro de trabajo.
Se han detectado carencias en el crecimiento de la plantilla propia, que fue lenta el año pasado con 323 altas y 280 bajas, sumando un total de 5.113 personas. Existen dificultades para atraer perfiles tecnológicos, por lo que se apuesta por la FP Dual, formación interna y la captación de ingenieros y otros perfiles técnicos, además del proyecto Navantia Academy.
En cuanto al empleo, se espera la convocatoria de más de un centenar de nuevas plazas para el astillero de Ferrol en las próximas semanas.




