El establecimiento, fundado por Emilio Vázquez y Pepa Broño el 1 de junio de 1951, se trasladó a su actual ubicación en la esquina de la plaza de España, número 28. El actual propietario, Emilio Vázquez, nieto de los fundadores, junto a su hermana Isabel, recuerda las jornadas "eternas" y la falta de vacaciones que implicaba el negocio familiar, una filosofía de trabajo que mantienen hoy en día.
A lo largo de estas siete décadas y media, la Cafetería Avenida no solo ha mantenido su esencia de "hostelería de toda la vida", sino que también se ha adaptado a las necesidades sociales. Se amplió el local añadiendo una churrería, oficinas, nuevos baños y un almacén, y más recientemente un salón de actos con capacidad para medio centenar de personas. La decoración clásica del establecimiento busca transmitir esa imagen de bar tradicional.
A pesar de las dificultades, como las prolongadas obras en la plaza de España que afectaron a la actividad, o la pandemia, que obligó a reducir personal y a trabajar en familia, el establecimiento ha mantenido su relevancia. Emilio Vázquez destaca que la plaza siempre fue un punto neurálgico de la ciudad, convirtiendo el bar en un lugar de encuentro para quienes llegaban y volvían a Ferrol.
La carta ha evolucionado para ofrecer opciones más allá de su conocido chocolate con churros, incluyendo bocadillos, tapas, bollería casera y helados, adaptándose a su horario de cierre tardío a las 23:30. La apertura del salón superior permite además la celebración de eventos privados como comuniones o cumpleaños.
Actualmente, cerca de quince personas trabajan en el establecimiento, y Emilio Vázquez subraya la importancia de la relación entre camareros y clientes, buscando que se conozcan los gustos y se cree un trato cercano. Recuerda figuras como José, que trabajó allí desde los 18 hasta los 65 años, y destaca la experiencia de antiguos hosteleros que también forman parte del equipo.
Con la vista puesta en alcanzar los cien años, la cafetería percibe una clientela más joven pero que mantiene el espíritu del local. Vázquez confía en que los pequeños detalles y la fidelidad de los clientes sigan siendo la clave para que la Cafetaría Avenida continúe siendo un emblema de Ferrol.




