La campaña del Balonmano Narón ha sido, según palabras de su entrenador Alejandro Basoa, "una auténtica montaña rusa". A pesar de las expectativas de regresar a Primera Autonómica, el equipo no logró el ascenso directo, pero tuvo una segunda oportunidad a través de un "play-in" gracias a su buen papel en la fase de salvación.
Basoa, que deja el cargo de presidente tras cuatro temporadas, califica el año de "demasiado intenso". A pesar de los "problemas vividos durante el año", el entrenador destaca la madurez de los jugadores más jóvenes, que "dieron el do de pecho cuando lo tenían que dar", y el compromiso de la "vieja guardia" con experiencia en fases finales, que desean que los chavales puedan vivir esa experiencia.
A pesar de no lograr el ascenso inmediato, el club naronés pone el foco en el trabajo con la base. Basoa confía en que "dentro de dos años, el Narón volverá a tener equipos en todas las categorías", algo que no ocurría desde que él era cadete. Subraya la "espectacular" implicación de la directiva, cuerpos técnicos y staff para mantener vivo el balonmano en la comarca.
El técnico, con más de 20 años de trayectoria en el club, afirma que "el club queda bien, queda en buenas manos" con la nueva junta directiva con la que ya estuvo trabajando. La apuesta por la cantera será clave para el futuro de la entidad, con el primer equipo como "espejo" del trabajo con la base.




