Esta prótesis biodegradable se emplea en lesiones benignas complejas o de difícil acceso, y en las que el paciente responde a unas características concretas. En este caso, se trataba de una estenosis benigna, un estrechamiento de la vía biliar, y se colocó un stent que ayudó a ampliar la zona de forma momentánea. Posteriormente, el stent se degrada, dejando la vía abierta y sin elementos en el cuerpo del paciente, a diferencia de las prótesis metálicas que se usaban mayoritariamente.
La radióloga intervencionista del Área Sanitaria de Ferrol, Sara Lojo, y la responsable del Servicio de Digestivo, Ana Echarri, destacaron la importancia del abordaje multidisciplinar entre servicios y profesionales. "Aunamos lo que sabemos por cada parte de la patología, la visión endoscópica y la visión fluoroscópica, atendiendo al paciente de forma integral", señalaron.
Este trabajo colaborativo mejora la calidad de vida del paciente, ya que la vía endoscópica habitual no sería posible en este caso. Se estableció una vía percutánea previa por parte de radiología intervencionista para poder ampliar la estenosis y colocar la prótesis. Esto permite que el paciente deje de depender de una bolsa externa para la eliminación de la bilis y no tenga elementos ajenos en su interior, pues la prótesis desaparecerá por reabsorción.
"No es una técnica fácil y que se pueda hacer en cualquier hospital, y al ser combinada le da mucho valor en beneficio del paciente", subrayó Ana Echarri. Sara Lojo añadió: "Esta intervención refleja que se puede trabajar muy bien en equipo, que es como mejor se atiende al paciente". Esta nueva intervención sitúa al complejo hospitalario en el ámbito de las intervenciones innovadoras y multidisciplinares.




