La peregrinación, que comenzó en Ponferrada el pasado lunes, tiene como meta llegar a Santiago de Compostela este viernes. Los militares se desplazaron en dos grupos, y uno de ellos completó este miércoles la etapa entre Sarria y Portomarín, mientras que el otro realizó el trayecto de Portomarín a Palas de Rei. La noche anterior, todos ellos pernoctaron en la Escuela-Hogar de Sarria, una instalación cedida por el Concello.
Los participantes avanzan a buen ritmo, vestidos de uniforme pero sin portar armas, buscando una experiencia de integración social. El teniente Joaquín Peralta señala que esta actividad forma parte de una semana de maniobras e instrucción, enfocada en el trabajo físico con carga y en el fortalecimiento de los lazos entre los compañeros.
La experiencia está siendo valorada positivamente, tanto por el contacto con otros peregrinos y la climatología favorable, como por la comprobación del buen estado físico del grupo y el refuerzo del vínculo entre ellos, aspectos considerados "muy importantes para futuros cometidos".
La unidad Galca 1/63 está compuesta por cerca de 200 personas, de las cuales aproximadamente la mitad participan en esta peregrinación. Otros miembros de la unidad se encuentran en tareas de cuartel o en programas internacionales, como parte del despliegue en Letonia en el marco de la OTAN.
La unidad, aunque clasificada como de lanzacohetes, se encuentra en proceso de adquisición de dicho material. Actualmente, dispone de un SIAC-155, un obús remolcado, y tiene entre sus funciones el apoyo a otros grupos de artillería y a divisiones superiores.




