El Ayuntamiento de Taboada, la Guardia Civil, Protección Civil y los servicios veterinarios de la Xunta de Galicia colaboran en un laborioso rescate. Las reses escaparon de un establo en la parroquia de Insua el miércoles por la tarde. De las 19 que huyeron inicialmente, siete fueron recuperadas en las primeras horas, pero doce se dirigieron hacia un área de acceso muy complicado en el cañón del río Miño, cerca de Ponte Mourulle.
Durante la mañana del jueves, dos de las doce novillas fueron rescatadas. Una de ellas requirió la ayuda de vecinos, quienes la arrastraron con cuerdas antes de atarlas al cabestrante de un vehículo para facilitar su salida. Otra res, que se encontraba en una posición aún más baja, tuvo que ser sedada y trasladada a un pantalán para ser sacada por el río hasta Ponte Mourulle. Llegó herida y exhausta, pero con vida.
Ya se ha confirmado la muerte de una de las novillas, y nueve siguen desaparecidas, algunas de ellas con heridas. Los propietarios de la explotación están evaluando con el equipo de rescate los próximos pasos a seguir. La orografía de la zona presenta pendientes de hasta el 80% y caídas verticales de diez metros, lo que complica enormemente las tareas.
“"Desplegamos todos los medios al alcance del Ayuntamiento. Ver llegar a la explanada del club náutico esta vaca sedada, herida y exhausta pero viva fue una de las cosas más emocionantes que viví en los casi tres años que llevo como alcalde."
Aún no se ha determinado la causa de la huida de las novillas, pero una de las hipótesis es que un animal salvaje pudo asustarlas. Según uno de los ganaderos, las reses saltaron un muro de tres metros y se dirigieron al cañón, donde pasaron la noche.




