Cinco de los nueve aprovechamientos hidroeléctricos que han vuelto a manos del Estado en la demarcación de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil se encuentran en Galicia. Se trata de las presas de Enviande y Vilasouto (Lugo), y Castadón, La Bomba y Castro Caldelas (Ourense). Se han elaborado estudios de viabilidad para su nueva concesión pública, aunque las condiciones actuales, el tamaño o la inversión necesaria pueden dificultar su puesta en marcha.
La gran mayoría de las centrales hídricas operativas en la comunidad tendrán una larga vida útil. Alrededor de medio centenar no caducan antes de dos décadas. La fecha más próxima para la extinción de una concesión es 2032, afectando a cuatro instalaciones: Deva (Padrenda), Tuño I (Celanova), Tuño II y III (Ramirás), todas operadas por filiales de Adelanta Corporación. Otras concesiones vencen en 2033 para la central de Ponteliñares (Porquera), propiedad de Hidráulica del Loureiro Enorsa; en 2036 para tres de Endesa (Quereño y Cornatel en Rubiá, y Tarrío en Chantada); en 2037 para la planta Taboada (Taboada), de Cortizo Hidroeléctricas; y en 2039 para Barbantiño (Amoeiro), de Engasa.
El resto de las concesiones se prolongarán a partir de 2040, y 21 de ellas se extenderán hasta 2060, 2061 o 2063, debido a autorizaciones de entre 75 y 99 años. Esta información fue proporcionada por el Gobierno en respuesta a una pregunta del diputado del BNG Néstor Rego sobre las fechas de finalización y la gestión futura de estas infraestructuras.
Además de las centrales vinculadas a los ríos Miño y Sil, el Ministerio para la Transición Ecológica señala la existencia de la central de Requeixo (Oímbra), dependiente de la Confederación Hidrográfica del Duero y cuya concesión a Endesa finaliza en noviembre de 2067. La decisión sobre el destino de cada concesión, a su vencimiento, se tomará mediante expediente administrativo, siguiendo el Reglamento del Dominio Público Hidráulico, que incluye propuestas sobre la continuidad de la explotación o la gestión de las infraestructuras.
En la zona, que incluye también centrales en suelo leonés, existen 91 centrales hidroeléctricas, 74 con potencia inferior a 50 MW y 17 por encima. Las proyecciones a 2030 no anticipan un incremento de potencia, a pesar de las solicitudes para nuevas centrales o refuerzos para sistemas de bombeo, que actúan como almacenes energéticos.
Estas instalaciones suman 3.119,98 MW, aproximadamente el 15% de la potencia hidroeléctrica nacional. Anualmente, generan unos 6.236,87 GWh, cerca del 20% del total estatal, según datos de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil para el ciclo de planificación hasta 2033.




