El establecimiento, situado en Dombodán, ha llamado la atención del crítico, quien lo describió como un lugar donde se come “rico y abundante, como se hace en los pueblos gallegos”, en un espacio que data del año 1523.
“"Cuando lo veas, va a ir a tu lista de restaurantes pendientes."
El restaurante no dispone de carta, ofreciendo un menú cerrado con un precio que oscila entre los 45 y 55 euros por persona. Entre los platos degustados, destacaron los callos, considerados el “plato estrella de la casa”, con un guiso ligeramente picante y garbanzos que los diferencian de otras preparaciones.
Además de los platos tradicionales, el crítico se sorprendió con una ensalada de puerros asados con burrata, mortadela y pistacho, que, aunque no es “muy de pueblo”, calificó de “sobresaliente”. También elogió los pimientos rellenos de langostino con queso de Arzúa, aunque sugirió una mayor cantidad de queso.
“"Qué bien se come en los pueblos."
Como platos principales, el menú incluía cordero, descrito como “bien preparado, jugoso por dentro y con la piel tostadita”, y mini costilla de vaca. La experiencia culminó con postres como las filloas de crema y una tarta de queso casera de pistacho, que, a pesar de no ser estéticamente llamativa, resultó ser una “sorpresa en el paladar”.




