Los vecinos de Ribadeo recuerdan a Leopoldo Calvo Sotelo, nacido en Madrid el 14 de abril de hace cien años, como una figura cercana y sin pretensiones. A pesar de alcanzar la presidencia del Gobierno de España, siempre mantuvo un fuerte vínculo con la villa, donde gustaba de pasear con su esposa por la entonces poco conocida Playa de As Catedrais o navegar por la Ría de Ribadeo.
Don Leopoldo fue un benefactor para el pueblo.
Muchos ribadenses describen a Calvo Sotelo como un hombre sencillo y cercano, un auténtico benefactor para la villa. Se le atribuyen logros como el desarrollo de la traída de agua, el impulso del Puente de los Santos y la proyección de Ribadeo en el mapa turístico y geográfico. Su presencia era habitual en el muelle, donde conversaba con los vecinos, y a bordo del barco Juanín, que hoy preside la entrada a la localidad.
Entre las anécdotas que circulan, destaca la ayuda que prestó a una vecina, Susana Álvarez, para que su madre consiguiera un trabajo en el Instituto Laboral (actual IES Dionisio Gamallo) en un momento familiar delicado. Para ella, Leopoldo fue "una persona que miró por nosotros cuando nos hacía falta y le dio una opción y una oportunidad a nuestra madre para sacarnos adelante".
Los actos conmemorativos comenzaron el 14 de abril, día del centenario, con una ofrenda floral en su tumba en el Cementerio Municipal de Ribadeo. Posteriormente, se celebró un pleno extraordinario para la declaración oficial del Año Leopoldo Calvo Sotelo, con la participación de su hijo, Juan Calvo Sotelo, el expresidente del Parlamento Gallego, Miguel Ángel Santalices, y el exalcalde Antonio Martínez. El alcalde actual, Dani Vega, subrayó que el año se dedicará a "reflexionar, debatir y recordar su impronta", poniendo en valor a un presidente que "llevó siempre a Ribadeo".




