Carlos Canal logra su primera victoria profesional en Barreiros

El ciclista de Xinzo de Limia, Carlos Canal, consiguió su primer triunfo profesional en la recta final de Barreiros, en la tercera etapa de O Gran Camiño.

Imagen de un ciclista levantando el puño en señal de victoria, con el fondo de una carrera borroso.
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Imagen de un ciclista levantando el puño en señal de victoria, con el fondo de una carrera borroso.

El ciclista gallego Carlos Canal, originario de Xinzo de Limia, celebró su primera victoria como profesional en la tercera etapa de O Gran Camiño, con un final vibrante en la localidad de Barreiros.

La emoción se desbordó en la familia de Carlos Canal durante el trayecto de Vilalba a Barreiros, conscientes de la importancia de esta jornada para el corredor del equipo Movistar. La radio anunciaba la "Caída de un Movistar", pero la tensión era palpable por lo que significaba esta etapa para el joven ciclista.
En la recta final de Barreiros, Canal desató su rabia y alegría, levantando el puño hasta cinco veces. Este triunfo representa la culminación de años de esfuerzo e intentos, especialmente después de varias ocasiones en las que la victoria se le escapó por poco. Anteriormente, en O Gran Camiño, ya había tenido tres "muescas esquivas", y en la edición del año pasado, dos ciclistas daneses le arrebataron el triunfo en sprints agónicos.

"Lo que lleva pasado mi hijo solo lo sabemos nosotros."

Manolo · Padre de Carlos Canal
La tercera etapa de O Gran Camiño de 2024 partía de su casa, en Xinzo de Limia, donde las pancartas de "Forza Canal" transformaban el paisaje. La etapa terminaba en un castillo, donde Carlos se convirtió en "príncipe" tras batirse con el "rey" Vingegaard en una etapa ya mítica. La victoria en Barreiros es su primer éxito profesional, un momento de alivio y celebración junto a su padre y su compañera.
Este triunfo en casa, con el apoyo de su gente, marca un antes y un después en la carrera de Carlos Canal. Su compañero Iván Romeo ya advirtió que seguirán luchando por más victorias, mientras se espera el regreso de un "ítaco" a casa, con el botín que un día no pudo conseguir.