Lo que comenzó como una iniciativa informal en noviembre de 2009 entre Chus González y su amigo ya fallecido José Luis Vieites, se ha transformado en una plataforma de referencia para Ribadeo. La página, que hoy cuenta con 32.000 seguidores, funciona como un servicio público que abarca desde la difusión de objetos perdidos hasta la promoción de eventos locales.
Tras el fallecimiento de Vieites, quien poseía conocimientos avanzados en informática, González consideró abandonar el proyecto. Sin embargo, decidió continuar con la página como un homenaje a su amigo, reconociendo que su colaboración habría impulsado aún más el alcance de la iniciativa. La página ha demostrado ser especialmente eficaz en la difusión de campañas de adopción de perros.
El éxito de la página 'Ribadeo' se sustenta en una actividad constante, con entre cinco y diez publicaciones diarias. Chus González no está sola en esta tarea; cuenta con una red de colaboradores, incluyendo amigos, su marido y numerosos seguidores anónimos que aportan información e imágenes a través de mensajes privados. Esta red de 'reporteros' ciudadanos garantiza la cobertura exhaustiva de lo que acontece en la localidad.
El alcance de la página trasciende las fronteras municipales, con seguidores en Sudamérica (especialmente Argentina), Estados Unidos y la vecina Asturias. González sugiere que esta audiencia global está compuesta por personas migrantes o con familiares en la localidad que desean mantenerse informados sobre su tierra natal.
La gestión de una comunidad tan grande también conlleva responsabilidades. En los últimos años, González ha tenido que implementar la moderación de comentarios para prevenir ataques personales o denuncias infundadas, un cambio que notó hace aproximadamente dos años. La página opera de forma altruista, ya que González no puede monetizar su trabajo debido a una prestación que le exigiría darse de alta como autónoma.
A pesar de los retos, la página representa una pasión para Chus González y un método de desconexión personal, especialmente en momentos difíciles. Su dedicación ha transformado un pasatiempo en un servicio público vital para la comunidad de Ribadeo.




