Esta iniciativa, que se repite anualmente, busca garantizar el buen estado de los terrenos para evitar la propagación de fuegos. Sin embargo, el alcalde de Foz, Fran Cajoto, reconoce que, en la práctica, el sistema no resulta muy efectivo.
“"En la práctica, no es muy efectivo."
Cajoto señala que la fragmentación de las fincas en pequeñas parcelas dificulta la aplicación de la normativa. Además, critica que esta responsabilidad recaiga en los ayuntamientos, cuando, según él, debería ser competencia de la Xunta de Galicia, que les ha derivado este trabajo de control que consideran imposible de gestionar eficazmente.
El regidor también subraya la lentitud de los trámites administrativos, lo que los hace inútiles, a pesar de que, en ocasiones, se imponen multas. Muchos propietarios no son localizados, y el Ayuntamiento de Foz opta por abrir expedientes para sancionar o realizar los trabajos de forma subsidiaria, cobrando posteriormente los costes. Si el coste supera el valor de la finca, esta pasaría a ser propiedad municipal.
“"Esta es una metodología que se está demostrando inoperante y es un problema serio que es necesario abordar con seriedad."
Fran Cajoto insiste en que la metodología actual es inoperante y que el problema requiere un abordaje más serio, algo que no percibe por parte de la Xunta. Propone trabajar con grandes polígonos forestales en lugar de fincas individuales, lo que permitiría una gestión más eficaz, especialmente con la maquinaria moderna disponible.




