David Catá lleva su arte multidisciplinar al Instituto Cervantes de Río de Janeiro

El artista de Viveiro presenta la exposición Horizontes. Memória e pele, que incluye obras inspiradas en paisajes globales y una nueva creación de Río de Janeiro.

Imagen de una mano integrada en un paisaje, simbolizando la conexión entre identidad y territorio.
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Imagen de una mano integrada en un paisaje, simbolizando la conexión entre identidad y territorio.

El artista multidisciplinar David Catá, natural de Viveiro, inaugura este jueves su exposición Horizontes. Memória e pele en el Instituto Cervantes de Río de Janeiro, marcando un nuevo hito en su trayectoria internacional.

La muestra, que se presenta este jueves a las siete de la tarde, recopila las líneas esenciales del trabajo reciente de Catá. Incluye piezas de diversas series desarrolladas en los últimos años, como Horizontes, que consta de 23 obras que representan paisajes de todo el mundo, desde Viveiro hasta China. Como novedad, la exposición incorpora un horizonte inédito creado en Río de Janeiro, que se desvelará el mismo día de la inauguración.
Además de Horizontes, la exposición en Brasil también presenta obras de las series Abismos, Reminiscencia y La vida tras la ventana. A través de estos trabajos, Catá forja un lenguaje visual distintivo donde el cuerpo, el paisaje y la memoria se entrelazan, sirviendo como espacios para depositar la experiencia humana.

"Este material no forma parte del núcleo expositivo principal, pero actúa como una extensión del proyecto, abriendo la práctica del artista hacia el ámbito educativo y reforzando su dimensión social."

David Catá · Artista
La práctica artística de David Catá abarca la fotografía, el bordado sobre el cuerpo, el videoarte y la música. La exposición incluirá un vídeo documental que registra el proceso de un taller artístico que el artista realizó el pasado martes con alumnos del colegio Zuzu Angel de São Gonçalo.
El mes pasado, Catá también participó en el festival de arte urbano Villarte en Villamediana de Iregua, La Rioja, donde creó un mural de 12 metros de altura. Esta obra representa una mano del propio artista integrada en el paisaje local, estableciendo un diálogo entre identidad, territorio y memoria, y conectando lo personal con lo colectivo a través del cuerpo.