La galardonada, que pasó su infancia en Calvos de Randín y posteriormente residió en Suiza y Manchester, decidió retornar a sus raíces para emprender en el rural. Junto a su pareja, fundó la empresa Crismel, dedicada a la producción de patatas, cebollas y forraje, consolidando así un proyecto agrícola en la zona.
“"Para mí fue toda una sorpresa y una gran satisfacción. Yo empecé de la nada, de un mundo totalmente diferente, pero a base de trabajo, esfuerzo y de cada día ir superando retos, lo conseguí. Es una forma de que reconozcan toda esa implicación y algo que te motiva a seguir."
El premio, entregado en el marco de la segunda edición de los Premios Semente en la Casa da Brea, en Piñeira Seca, representa un reconocimiento al esfuerzo y la perseverancia. La emprendedora subraya la importancia de visibilizar el papel de las mujeres en el sector primario, un ámbito tradicionalmente dominado por hombres, y anima a otras a seguir sus pasos con determinación.
A pesar de los desafíos, como la burocracia excesiva y la incertidumbre de los precios en el mercado, la galardonada destaca la libertad y el contacto con la naturaleza como aspectos más gratificantes de su trabajo. También hace un llamamiento a la agilización de los trámites y a la equiparación de las exigencias para los productos locales frente a los importados, con el fin de garantizar un futuro más justo y competitivo para el rural gallego.
“"Si realmente queremos un futuro real del rural y de la agricultura y ganadería es preciso agilizar los trámites. Para nada digo pasar por alto las medidas necesarias para un correcto funcionamiento, pero sí facilitar las cosas y dejar las trabas para otros pleitos."
La empresa Crismel, con cinco años de trayectoria y una explotación de alrededor de 80 hectáreas en Morgade, Xinzo, tiene como objetivo futuro crecer y poder envasar sus propias patatas, eliminando así la necesidad de intermediarios y consolidando su presencia en el mercado.