Las aves de A Limia recuperan la libertad tras cinco meses de confinamiento por gripe aviar

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación levantó las restricciones que afectaban a A Limia desde el 13 de noviembre.

Imagen genérica de gallinas en libertad en un campo gallego.
IA

Imagen genérica de gallinas en libertad en un campo gallego.

Las aves de corral de la comarca de A Limia, incluyendo gallinas y ocas, ya pueden salir de sus corrales después de que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación levantara las medidas de confinamiento impuestas el 13 de noviembre para prevenir la gripe aviar.

Desde ayer, las aves de A Limia disfrutan de nuevo de la libertad, tras cinco meses de reclusión forzada. El Gobierno había decretado estas medidas excepcionales en noviembre para contener el riesgo epidemiológico de la gripe aviar en todo el territorio nacional. La decisión de levantar el confinamiento de forma definitiva para las zonas de especial vigilancia y riesgo, como los cinco ayuntamientos limianos, fue tomada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
La evaluación favorable de la situación en las últimas semanas llevó al ministerio a levantar parcialmente el confinamiento en todo el país el pasado 1 de abril. No obstante, las aves de corral en Zonas de Especial Vigilancia (ZEV) y Zonas de Especial Riesgo (ZER), como los ayuntamientos de Xinzo de Limia, Sandiás, Vilar de Santos, Rairiz de Veiga y Porqueira, permanecieron recluidas hasta ahora. Según datos de la Consellería de Medio Rural de noviembre, estos municipios cuentan con cerca de 1.500 gallineros de autoconsumo.
Aunque la comarca antelana vivió meses tranquilos sin casos de gripe aviar en explotaciones de consumo, la aparición de una paloma doméstica infectada en Baltar en enero, fuera de la ZEV, mantuvo la alerta. A pesar del fin del confinamiento, el ministerio recomienda mantener y reforzar las medidas de bioseguridad en todas las explotaciones, evitando el contacto entre aves e intensificando la vigilancia.

"Ya era hora de que saliesen, cuando abrimos la puerta parecía que no lo creían."

Una vecina · Vecina de Sandiás
Vecinos como Juan Conde y Carmen Escudero, de As Casas da Veiga en Vilar de Santos, compartieron sus experiencias. Sus ocas, que también estuvieron confinadas, mostraron su alegría al recuperar la libertad. Carmen explicó que las ocas necesitaban el agua para aparearse mejor, lo que afectó la puesta de huevos este año. La pareja, que también tiene gallinas y un gallo, vio cómo sus animales salían corriendo en cuanto se les abrió el corral, deseosos de volver al exterior.