La Junta de Gobierno del Consistorio vigués aprobará hoy la concesión del estadio de Balaídos al Celta por un periodo de 50 años, prorrogable hasta 75. Esta medida permitirá al club utilizar el recinto no solo para fines deportivos, sino también para actividades “terciarias” y “complementarias”, abriendo la puerta a que Balaídos vuelva a ser escenario de grandes citas musicales, como ya ocurrió con Guns N’ Roses en 2023 o Madonna en 1990.
La reforma del estadio, que se encuentra en sus últimas fases, incrementará su aforo, superando los 25.000 asistentes que presenciaron el concierto de Axl Rose y Slash hace tres años. Las estimaciones apuntan a que, tras la remodelación, Balaídos podrá acoger hasta 35.000 espectadores para eventos musicales, una cifra que supera con creces las capacidades actuales de A Coruña para grandes conciertos de pago, que son de 16.000 personas en el muelle de Batería o 25.900 en el estadio de Riazor para el concierto de El Último de la Fila en junio.
Esta estrategia sitúa el estadio de la ciudad olívica en una posición privilegiada para atraer grandes eventos musicales con mayor frecuencia, consolidándose como la opción gallega para competir con recintos de aforo similar en el norte de la península, como Anoeta en San Sebastián o Cornellá en Barcelona.
Mientras Vigo y el Celta avanzan en esta dirección, A Coruña sigue a la espera. Tras la renuncia a acoger partidos del Mundial 2030, el Gobierno local coruñés y el Dépor anunciaron un principio de acuerdo de colaboración para que el estadio de Riazor “genere valor los 365 días del año”, mediante actividades deportivas, sociales y culturales. La colaboración institucional en A Coruña avanza en silencio, con el objetivo de concretar próximamente la reforma del estadio municipal y definir las aspiraciones del futuro Riazor.




