El conductor sufrió una indisposición mientras circulaba por la rotonda, lo que provocó que su vehículo se saliera de la vía. El coche recorrió aproximadamente 400 metros sin control en dirección hacia el mar, impactando contra varias señales de tráfico y mobiliario urbano en su trayecto hacia el embarcadero.
Finalmente, el impacto contra una pequeña embarcación que se encontraba atracada en el puerto fue lo que detuvo el automóvil y evitó que se precipitara a las aguas.




