La figura de Ianique dos Santos Tavares, más conocido como Stopira, brilla de nuevo en los terrenos de juego. El capitán de Cabo Verde, con pasado en el Deportivo hace quince años, ha protagonizado un regreso inesperado a la competición después de estar retirado, para guiar a su selección a su primera participación en un Mundial. Este hito culmina una trayectoria marcada por momentos decisivos, como el gol que selló la clasificación contra Eswatini, un tanto que le valió ser llevado a hombros por sus compañeros.
El defensa, reconocible por su distintivo pelo teñido de rojo, no solo fue clave en la clasificación mundialista, sino que también se proclamó campeón de la Copa de Portugal con el Torreense, equipo de segunda división en el que milita. Su carrera, que parecía llegar al ocaso, se ha revitalizado con un viaje que culmina ahora en el escenario más importante del fútbol mundial.
Compañeros como Luis Quintero y Álex Alfaro, que comparten vestuario con él en Portugal y también tuvieron relación con el fútbol gallego, destacan su profesionalismo y liderazgo. "Es nuestro capitán, es nuestra referencia", afirman, recordando la explosión de alegría en el vestuario al conocer su convocatoria con la selección caboverdiana.
Su etapa en A Coruña, hace quince años, fue discreta. Llegó para alternar entre el filial y el primer equipo del Deportivo, pero su paso por el Fabril no fue titular. Su entonces entrenador, Tito Ramallo, recuerda sus "limitaciones tácticas y defensivas" y los problemas con la documentación, en una temporada marcada por el descenso del club a Segunda División.
Tras una cesión al Feirense y desvincularse del Dépor, Stopira desarrolló una larga carrera en Hungría, ganando títulos con el Videoton, antes de regresar a Cabo Verde. Su vuelta a la selección, inicialmente puntual por lesiones, se ha convertido en una historia de superación que le ha permitido disputar un Mundial, un sueño para un país de 500.000 habitantes que celebra este momento histórico.




