La situación en la calle Menéndez Pidal y sus alrededores, en el barrio coruñés de Os Mallos, está generando un malestar creciente entre los residentes. La presencia masiva de palomas, que algunos comparan con la atmósfera de un filme de terror, se debe a la práctica de una vecina que las alimenta de forma habitual, esparciendo migas de pan por diversas zonas del barrio.
Esta conducta, además de provocar una acumulación de excrementos, está causando estragos en los bienes de los vecinos. En casos extremos, algunos propietarios se han visto obligados a deshacerse de ropa y otros enseres debido a las filtraciones y a la presencia de pichones en sus trasteros. La imposibilidad de tender ropa al aire libre y la aparición de nidos en espacios privados son algunas de las quejas más recurrentes.
“"Tiene Os Mallos hecho un asco y, como le digas alto, 'telita'. Va con el carrito y deja todo 'sembrado', pero es que además amenaza a la gente que le contesta."
Fuentes municipales han confirmado que la persona responsable de la alimentación de las aves ya ha sido objeto de varias sanciones por parte del Ayuntamiento de A Coruña. A pesar de las advertencias y multas, la situación persiste, lo que evidencia la complejidad de encontrar una solución definitiva para este problema que afecta la convivencia y la calidad de vida en la zona.
Aunque algunos testimonios indican que la vecina en cuestión ocasionalmente limpia la zona con lejía, el problema de fondo de la sobrepoblación de palomas y la suciedad asociada se mantiene, generando un debate sobre las medidas más adecuadas para gestionar esta situación sin perjudicar a nadie.




