La convocatoria de la comisión municipal especial del área metropolitana de A Coruña para el próximo 30 de junio, y el posterior encuentro previsto con las alcaldías de la comarca en julio, vuelven a poner el foco en los problemas comunes que comparten los vecinos de esta zona geográfica. Desde la creación y posterior disolución de la Mancomunidad de Municipios del Área de A Coruña en 1983 y 2012, respectivamente, los intentos de coordinar la acción política en el entorno de la ciudad han sido infructuosos, en gran parte por las diferencias políticas sobre la estructura orgánica de estos proyectos.
En el ámbito del transporte, la alta densidad de tráfico entre la ciudad y los municipios próximos evidencia la insuficiencia del transporte público por carretera para cubrir la demanda y la dispersión poblacional. Mientras los concellos con gobiernos de izquierda reclaman un consorcio público, la Xunta de Galicia, en manos del Partido Popular, apuesta por su modelo de Transporte Metropolitano de Galicia. La propuesta de una zona única de taxis para A Coruña, Oleiros, Culleredo, Cambre y Arteixo, así como el estudio de un tren de cercanías y el transporte marítimo, son otras cuestiones pendientes.
En cuanto al urbanismo, la ordenación del territorio se realiza sin coordinación entre los municipios, dificultando la planificación conjunta de nuevas áreas residenciales, empresariales y equipamientos públicos. A pesar de la casi inexistencia de límites visibles en las zonas más pobladas, la falta de comunicación y, en algunos casos, la carencia de un plan de urbanismo propio, agravan la situación.
El abastecimiento de agua es el campo con mayores avances, gracias a la gestión conjunta. Una empresa municipal de A Coruña suministra el servicio a varios concellos de la comarca, mientras que el tratamiento de residuos se realiza en la Estación Depuradora de Aguas Residuales de Bens, gestionada por varios concellos metropolitanos, que también impulsan proyectos ambientales.
En el ámbito de los residuos, la planta de tratamiento de Nostián, propiedad del Concello de A Coruña, no logró una gestión conjunta efectiva, ya que los municipios vecinos actuaron como meros clientes. La licitación de un nuevo contrato por parte de A Coruña ha reavivado las reclamaciones de participación en la gestión, pero el acuerdo aún no se ha materializado. La salida de Arteixo del Consorcio As Mariñas complica la integración comarcal en un modelo único.
La gobernanza representa uno de los mayores obstáculos. La antigua Mancomunidad estuvo marcada por la mayoría absoluta de A Coruña y la oposición del resto de municipios. La legislación gallega exige una propuesta de ley para crear un área metropolitana, iniciativa apoyada por nueve concellos, pero la presencia de cuatro gobiernos del PP, que rechazan nuevas estructuras administrativas, dificulta el consenso, como demuestra el caso de Vigo.




