La intervención busca mejorar la accesibilidad y la seguridad para peatones y medios de transporte sostenibles, sin alterar las conexiones de tráfico existentes. El primer tramo ya era peatonal y el segundo tramo registra un tráfico residual, según explicó la alcaldesa, Inés Rey. Los trabajos, con un plazo de ejecución de cuatro meses, procurarán generar las mínimas molestias.
El nuevo firme será de losa de granito, con losas negras para delimitar la zona de bicicletas y patinetes, además de señalización en el suelo. Los peatones dispondrán de más espacio a ambos lados de la calle, eliminando desniveles para garantizar la accesibilidad universal. El proyecto también incluye la renovación de la red de saneamiento y la instalación de nuevas redes pluviales.




