El documento, publicado en el Diario Oficial de Galicia el pasado lunes, revela que de los 49 bienes registrados por la Consellería de Medio Ambiente e Cambio Climático en la costa de la ciudad, 30 presentan un estado deficiente, mientras que los restantes 19 se hallan en buen estado.
Entre los elementos en malas condiciones, trece son pecios de barcos o restos arqueológicos submarinos, como los cañones hundidos en aguas de O Portiño y los pecios de As Ánimas, Grelle, Parrote 1, San Miguel, Punta Herminia, Parrote 2, Solana, Bens, Buño-Ánimas, Ánimas-Portiño y el castillo de San Antón. Estos no aparecían en la primera versión del catálogo.
Otros diez bienes se clasifican con una situación deficiente, incluyendo las casas marineras de As Xubias, el Mareógrafo del puerto (aunque restaurado recientemente), las murallas de O Parrote, elementos del paseo de O Parrote, el petroglifo de Pena da Brúxula, el de la Torre de Hércules, un grabado histórico en la zona de la Torre, los Arcados de Riazor, los muelles de As Xuvias y los silos de Cementos del Cantábrico en el muelle de la Batería.
El estado del petroglifo de Punta Herminia se califica como muy deficiente, y el enrejado del puerto en el muelle de San Diego como alterado. Además, cinco elementos se consideran deshechos: la batería de San Diego, el cementerio judío de A Palloza, la Lonja de Camiones del puerto, el yacimiento romano del muelle del Centenario y el sistema defensivo de la península de la Torre.
Por el contrario, dieciséis bienes se encuentran en un estado aceptable, como la Batería de Oza, la Casa Grande de A Pasaxe, la Delegación del Gobierno, la antigua Comandancia de Marina, la Aduana, la Autoridad Portuaria, el Club Náutico, el castillo de San Antón, el Aula Náutica de As Ánimas, la Torre de Control de Tráfico Marítimo, el Centro Oceanográfico y la Lonja del Gran Sol. Tres elementos más, el faro de Oza, la Torre de Hércules y la Coraza del Orzán, están en estado óptimo.
La elaboración de este catálogo forma parte del desarrollo de la Ley de Ordenación y Gestión Integrada del Litoral de Galicia, con el objetivo de favorecer el desarrollo sostenible de la costa mediante la protección del patrimonio cultural marítimo. La inclusión de estos bienes obliga a los ayuntamientos a protegerlos en su normativa urbanística y a adoptar medidas para su conservación y uso.




