Madre coruñesa en huelga de hambre ante la Xunta por plaza escolar para su hijo con discapacidad

Carmen María Villar exige una solución educativa adecuada para su hijo, quien posee una discapacidad intelectual severa, tras ser enviado de vuelta a un centro sin los apoyos necesarios.

Imagen de una mujer en huelga de hambre frente a un edificio institucional
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Imagen de una mujer en huelga de hambre frente a un edificio institucional

Una madre de A Coruña ha iniciado una huelga de hambre frente a la delegación de la Consellería de Educación para exigir una plaza escolar adecuada para su hijo con discapacidad intelectual, quien fue enviado de vuelta a un centro sin los apoyos necesarios.

Carmen María Villar, madre de un joven con discapacidad intelectual severa, comenzó una huelga de hambre este lunes a las 09:00 horas frente a la sede coruñesa de la Consellería de Educación. Su protesta busca que la Xunta de Galicia garantice una plaza escolar adaptada a las necesidades especiales de su hijo, quien, según denuncia, ha sido enviado de nuevo al centro Agarimo sin las medidas de apoyo requeridas.
El joven, que tiene 15 años cronológicos pero una edad mental de tres o cuatro, salió de Agarimo en febrero del año pasado por motivos de seguridad. La madre explica que el centro no puede proporcionar la atención constante que su hijo requiere, ya que necesita un adulto permanentemente a su lado debido a su alto grado de dependencia y discapacidad. Un incidente grave en febrero de 2025 en el centro llevó a la adopción de medidas cautelares para salvaguardar la integridad del niño y de sus compañeros.

"Realmente es muy triste para mí tener que llegar a esto, pero estaré hasta que me reciban y me den una solución, hasta que el niño tenga una plaza escolar, que es su derecho."

Carmen María Villar · Madre del menor
Tras su salida de Agarimo, el joven pasó por un centro para menores con problemas de conducta en Rábade, que tampoco contaba con el personal especializado. Un auto judicial del Juzgado de Primera Instancia nº6 de Lugo, emitido en noviembre, determinó que lo mejor para él sería un espacio educativo donde pudiera sentirse más integrado y adquirir habilidades para la autonomía. A pesar de que la tutela del menor corresponde a la Xunta, la familia y la asociación Manaia están sufragando terapias de refuerzo.
Villar reclama una plaza en los centros de Aspronaga o María Mariño, ambos en A Coruña, que considera más adecuados. La madre subraya la importancia de una escolarización adecuada para el futuro de su hijo, expresando su preocupación por que, sin ella, pueda convertirse en un adulto con dependencia extrema. Está decidida a mantener la huelga de hambre, durmiendo en su coche, hasta que la administración ofrezca una solución definitiva.