La mayoría de los ríos gallegos se encuentran en una situación preocupante debido a la falta de lluvias y a las elevadas temperaturas. Casi ocho de cada diez estaciones de aforo instaladas en sus cauces registran niveles inferiores a los valores normales, y un 19% sufre una sequía extrema.
Los datos, recopilados por el investigador Dominic Royé de la Misión Biológica de Galicia (MBG-CSIC), cruzan información de redes de estaciones de aforo con Copernicus, el programa europeo de observación terrestre. Se mide el caudal medio diario y se compara con la media histórica para clasificar la gravedad de la sequía.
A fecha del 16 de agosto, el 19% de las estaciones gallegas están «extremadamente secas». Otro 5% está «muy seco», el 44% «seco» y el 10% «moderadamente seco». En total, el 78% de los ríos analizados presentan caudales por debajo de lo normal. Solo el 7% está en situación «normal» y un 15% tiene más agua de lo habitual.
Entre los ríos más afectados se encuentran el Uma y el Tea en Ponteareas, el Ulla en Agolada, el Arnego (entre Agolada y Vila de Cruces), el Avia en Ourense, el Sarria (en Sarria) y el Neira en O Páramo (Lugo). En A Coruña, circulan con caudales especialmente bajos el Furelos en Santiso, el Mero en Abegondo, el Barcés en Carral, y el Mera en Cambre.
Royé señala que Galicia está viviendo una sequía «repentina», perdiendo agua muy rápido. La falta de lluvias desde mayo, sumada a las elevadas temperaturas, hace que «la atmósfera tiene mucha hambre de vapor de agua y está secando el agua de la superficie».
La sucesión de olas de calor acelera la evaporación. Aunque el invierno fue lluvioso, Royé matiza que «llovió mucho, pero se concentró en poco tiempo», seguido de un largo periodo sin precipitaciones. Además, Galicia «no tiene una capacidad de almacenamiento de agua tan fuerte» debido a su cobertura granítica, lo que la hace menos preparada para sequías largas.
El investigador advierte que las sequías serán «cada vez más frecuentes, más duraderas y más intensas». La situación en Galicia es más grave que en el resto de la península ibérica, donde solo el 23% de las estaciones muestran valores inferiores a lo normal, frente al casi 80% gallego.




