Tras obtener la autorización de Sanidad Exterior, que comprobó la situación sanitaria en el interior del buque, los viajeros pudieron bajar para conocer la ciudad y realizar excursiones a lugares cercanos como Betanzos, Ferrol o Santiago.
El brote de gastroenteritis había impedido previamente el desembarco de los pasajeros en Burdeos, lo que generó una espera adicional hasta la llegada al puerto coruñés.
La jornada permitió a los cruceristas, que habían estado confinados en el barco, disfrutar de la oferta turística de la región, a pesar de la situación vivida durante la travesía.




