La Selectividad arranca en A Coruña con más de 3.800 alumnos y controles anti-fraude

Las pruebas de acceso a la Universidad comienzan en la UDC con el examen de Lengua Castellana y la vigilancia de dispositivos electrónicos.

Imagen genérica de estudiantes realizando exámenes en una universidad.
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Imagen genérica de estudiantes realizando exámenes en una universidad.

Más de 3.800 estudiantes comenzaron ayer las pruebas de acceso a la Universidad (Selectividad) en las facultades de la Universidade da Coruña (UDC), enfrentándose al primer examen de Lengua Castellana y Literatura en un ambiente de nerviosismo y controles exhaustivos.

La jornada arrancó en las aulas magnas y salas de examen de la UDC, donde los aspirantes tuvieron que presentar su DNI y seguir instrucciones específicas, incluyendo la prohibición de cualquier dispositivo electrónico. La organización advirtió de expulsión inmediata para quien fuera sorprendido con su uso, lo que llevó a muchos a dejar los móviles apagados y fuera de las aulas.
El examen de Lengua Castellana y Literatura, que se desarrolló sin incidencias graves, presentó opciones sobre obras como La Fundación o El lector de Julio Verne, y sobre autores como Miguel de Unamuno o Antonio Machado. La mayoría de los estudiantes optó por las propuestas relacionadas con La Fundación y Unamuno, considerados por muchos como las opciones más accesibles.
Algunos alumnos, como Adrián Cacheiro y Adrián Padín del IES Alfonso X el Sabio, calificaron la prueba de "bastante bien" y "asequible", aunque Cacheiro reconoció no haberla preparado intensamente. Por su parte, Pablo, Álvaro y Mateo, del centro Compañía de María, se mostraron "contentos" y "tranquilos", destacando la importancia de mantener la calma para afrontar el examen.
Este año, la vigilancia se intensificó con el uso de un detector de frecuencias para asegurar que ningún dispositivo electrónico estuviese activo. Los responsables pasaron el aparato por las mesas, una medida que, según comentaron las estudiantes Camila y Laura, no afectó a nadie ya que todos tenían sus móviles apagados. Incluso se les pidió quitar los relojes digitales para evitar cualquier posibilidad de copia.