La red aeroportuaria gallega, compuesta por los aeropuertos de Santiago-Rosalía de Castro, A Coruña y Vigo, presenta una oferta de destinos muy inferior a la del aeropuerto Francisco Sá Carneiro de Oporto. Mientras Santiago, el principal aeródromo gallego, opera 22 destinos, A Coruña suma 9 y Vigo tan solo 6. En contraste, el aeropuerto portugués dispone de 133 destinos directos en 33 países, según datos de FlightConnections y ANA.
Esta disparidad pone de manifiesto dos modelos aeroportuarios distintos: el gallego, caracterizado por la fragmentación entre tres instalaciones con oferta limitada, y el portugués, que concentra un gran volumen de conexiones en un único aeropuerto regional con fuerte proyección internacional. La diferencia no es solo de escala, sino también de estrategia, ya que Oporto multiplica por más de seis las conexiones de Santiago y por más de veinte las de Vigo.
A pesar de su liderazgo dentro de Galicia, el aeropuerto de Santiago-Rosalía de Castro no alcanza el nivel de un gran centro de conexiones regional. Su red internacional, aunque superior a la de las otras terminales gallegas, está lejos de la profundidad comercial y geográfica de Oporto. Además, el cierre temporal de Santiago entre el 23 de abril y el 27 de mayo de 2026 por obras de renovación de la pista subraya la dependencia del sistema gallego de su principal aeródromo.
Por su parte, A Coruña mantiene una red más reducida con 9 destinos, insuficiente para convertir Alvedro en un referente exterior. La situación de Vigo es aún más delicada, con solo 6 destinos, lo que limita su capacidad para atraer tráfico frente a la competencia. Esta realidad reabre el debate político sobre la necesidad de un modelo aeroportuario gallego más coordinado y sólido, frente a la dispersión actual que beneficia la centralidad de Oporto en el noroeste peninsular.




