El proceso judicial, que se extiende hasta el próximo lunes, se centra en la figura del lotero Miguel Reija y su hermano, acusados de estafa y blanqueo de capitales. La Fiscalía solicita para ellos una pena de seis años de cárcel. Durante las sesiones, los propietarios de la administración de lotería confirmaron que dos personas preguntaron por el premio antes de que fuera cobrado, mientras que una de las partes insiste en la sustracción del boleto.
Un testimonio clave fue el de un delegado de Loterías, quien, según un lotero, indicó que no se debía preguntar por el ganador del premio, generando sospechas sobre la gestión del caso. La defensa de los acusados niega la estafa, argumentando la ausencia de un estafado y la falta de titularidad acreditada del boleto al portador. De ser declarados culpables, se iniciaría un proceso civil para reclamar el premio, que asciende a unos ocho millones de euros libres de impuestos.
El delegado de Loterías indicó que no se debía preguntar por el ganador del premio, lo que generó sospechas.
Este caso, que se remonta a un boleto premiado hace catorce años, mantiene en vilo a la sociedad coruñesa, buscando esclarecer la verdad detrás de uno de los premios más controvertidos de la historia reciente de la ciudad.




