La medida de presión, que se extenderá a un total de ocho terminales aéreas en España, busca denunciar lo que los sindicatos describen como un "deterioro de las condiciones laborales y su impacto en la seguridad operacional". Según los representantes de los trabajadores, el conflicto no se debe a incidentes aislados, sino a un problema estructural que se arrastra desde hace años.
La empresa ha ido disminuyendo efectivos sin reponer adecuadamente las salidas, obligando a la plantilla a sostener la operativa en condiciones cada vez más precarias.
Entre las causas que motivan esta convocatoria de huelga, USCA y CCOO señalan la cancelación de vacaciones ya aprobadas, el uso excesivo de las disponibilidades, cambios de turno comunicados con escasa antelación, la falta de claridad en los cuadrantes sobre los descansos obligatorios y prácticas organizativas irregulares en diversas dependencias. Estas situaciones, según los sindicatos, "han convertido en habitual lo que debería ser excepcional".
Además de los aeropuertos gallegos de Alvedro y Peinador, la huelga también tendrá repercusiones en otras terminales como las de El Hierro, Fuerteventura, Jerez, La Palma, Lanzarote, Cuatro Vientos y Sevilla.




