La celebración de San Juan en A Coruña se vio interrumpida por una furiosa granizada que cayó alrededor de las 20:35 horas. La tormenta, que se esperaba más tarde y con menor intensidad, sorprendió a muchos ciudadanos que aún disfrutaban de la jornada festiva, obligándolos a buscar amparo bajo portales y otros refugios cercanos para protegerse de las gélidas piedras de hielo.
La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) había previsto cielos nubosos, chubascos y tormentas generalizadas, pero la intensidad y la anticipación de la granizada fueron un factor sorpresa. La caída de granizo comenzó con piedras aisladas que rápidamente crecieron en tamaño, convirtiéndose en piedras considerables que pusieron en alerta a los viandantes.
En las playas de Matadero, Riazor y Orzán, donde aún quedaban grupos de bañistas, especialmente jóvenes, apurando la jornada que había alcanzado una máxima de 28,2 grados por la mañana, la situación cambió de forma abrupta. A pesar de la sensación térmica, que era mayor, la llegada de la tormenta cortó de raíz el día de playa. Muchos tuvieron que cubrirse con sus toallas y dirigirse hacia los soportales cercanos.
Aunque la experiencia de algunos vecinos ya anticipaba la llegada de la tormenta, la intensidad de la granizada fue notable. Tras la granizada, llegó un fuerte aguacero que pilló a muchos desprevenidos, aún en bañador. La tormenta también se desató en el área metropolitana de A Coruña, afectando a municipios como Cambre.
Después de la granizada, los truenos y rayos comenzaron a ser visibles en la ciudad, confirmando las previsiones meteorológicas de llegada de tormenta, aunque su manifestación fue más impactante de lo esperado.




