El conjunto coruñés pasó en apenas una semana de tener opciones de ascenso directo a tener que asumir que el camino hacia la máxima categoría del baloncesto español pasará por una fase de ascenso. Las 25 victorias logradas en la fase regular no garantizan el éxito en esta nueva etapa, y el equipo debe recuperar su mejor versión.
La lesión de un jugador clave desestabilizó al equipo, que ya venía mostrando más dudas en la segunda vuelta de la competición. La derrota ante el Obradoiro, tanto en el aspecto clasificatorio como en el anímico, generó una crisis de identidad que no se pudo resolver en la posterior visita al Fuenlabrada. Restan tres encuentros para detectar y solucionar los problemas antes de los 'play-offs'.
El equipo no logró reaccionar a tiempo ante el Fuenlabrada, consumiendo una ventaja de 19 puntos.
Uno de los puntos débiles detectados es el juego interior. A pesar de capturar más rebotes que el rival, el equipo tuvo dificultades para anotar cerca del aro, con bajos registros de sus jugadores más altos. Además, los porcentajes de tiro exterior han sido un problema recurrente, con muchos intentos de triples desesperados que no siempre encontraron el aro. En el último cuarto ante el Fuenlabrada, la mayoría de los tiros fueron desde la línea de tres puntos, con escaso éxito.
Las desconexiones también han sido una constante en los últimos partidos. El Leyma Coruña dejó escapar ventajas significativas, como los 19 puntos ante el Fuenlabrada o los siete frente al Obradoiro. Esta mentalidad de hierro que caracterizaba al equipo en la primera vuelta parece haberse diluido. Los próximos partidos contra Menorca, Gipuzkoa y Palma serán cruciales para corregir estas deficiencias y recuperar la identidad competitiva antes de la fase de ascenso.




