El conjunto blanquiazul, dirigido por Antonio Hidalgo, se enfrentó a un encuentro lleno de altibajos, donde los errores pudieron costar caros. A pesar de los despistes, especialmente un penalti que pudo cambiar el rumbo del partido, la capacidad de reacción en la segunda mitad fue clave para asegurar la victoria.
“"En el descanso hablamos de mantener el orden y tener más pausa en el campo rival y en la segunda mitad estuvimos más cómodos."
Durante la primera media hora, el Deportivo mostró un dominio aplastante, generando numerosas ocasiones de gol. Sin embargo, la falta de efectividad frente a la portería rival impidió que el equipo se adelantara en el marcador. Antes del descanso, el Mirandés estuvo cerca de sorprender, con dos balones a la madera y un penalti que resultó en una tarjeta amarilla.
La apuesta táctica de Hidalgo por un 5-3-2, con jugadores como Ximo Navarro destacando por la banda derecha, generó muchos problemas al rival. La conexión entre Yeremay y Bil Nsongo también fue fundamental, mostrando una pareja que empieza a dar frutos y a cotizar al alza en el equipo.
A pesar de la desconexión momentánea tras un gol anulado, el Deportivo supo sobreponerse y reactivar su mejor juego. La única duda para el próximo encuentro ante el Burgos reside en la medular, donde la elección entre Villares o Riki será crucial para acompañar a Mario Soriano.
El estadio de Riazor equipara sus números de visitante y de local, sumando la misma cantidad de puntos en casa que fuera. Esta mejora en el rendimiento como local ha permitido al Deportivo ascender a la segunda plaza de la clasificación, que actualmente otorga el ascenso directo a la Primera División.




