Diego Sánchez, primer árbitro gallego en un Mundial de fútbol
El coruñés Diego Sánchez Rojo hará historia al participar en el Mundial de 2026 en Canadá, Estados Unidos y México.
Por Redacción Diario Gallego
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Imagen genérica de un silbato de árbitro sobre un campo de fútbol.
El coruñés Diego Sánchez Rojo, quien inició su andadura en el arbitraje con tan solo 14 años, se convertirá en el primer colegiado gallego en participar en un Mundial de fútbol, concretamente en la edición de 2026 que se celebrará en Canadá, Estados Unidos y México.
La pasión por el fútbol y el respaldo de sus compañeros fueron fundamentales para Sánchez Rojo, quien superó los desafíos iniciales en los campos de la Torre de Hércules. Casi dos décadas después de adentrarse en el mundo del silbato, este jueves se confirmó su participación en el evento global. Se integrará en un cuarteto arbitral español junto a Alejandro Hernández (principal), José Enrique Naranjo (asistente) y Carlos del Cerro (responsable del VAR).
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"Empecé a arbitrar como un juego de niños. Me fue bien y subí."
Esta designación marca un hito histórico, ya que Sánchez Rojo será el primer coruñés y gallego en acudir como colegiado a una cita mundialista desde la primera edición en Argentina 1930, según confirmó la Federación Galega de Fútbol. Su trayectoria incluye el ascenso a Primera División en 2020 y su designación como árbitro internacional en 2022, año en el que también fue reconocido como mejor asistente de la máxima categoría.
Antes de dedicarse plenamente al arbitraje, Diego Sánchez intentó ser futbolista en el Orillamar y estudió Económicas. Su vida profesional dio un giro en 2020, cuando tuvo que dejar su trabajo en R (ahora parte de Orange) debido a la exclusividad que exige la élite del arbitraje. A pesar de su rápido ascenso, ha mantenido su compromiso con actividades de concienciación y apoyo a jóvenes en colegios de la ciudad, demostrando su conexión con la comunidad.
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"Más que vocación, es que te guste tanto el fútbol que quieras probarlo desde otro punto de vista. Pasa que luego compañeros que han entrado con 34 o 35 años a arbitrar, dicen: 'Si lo hubiera sabido antes...'. Es que el mundillo te engancha, los compañeros, las actividades como las de O Silbato, estar juntos... No son solo los 90 minutos. Hay entrenamientos, clases de reglas y hablas y charlas... Todo hace que seamos una familia y que te enganche y que pese más eso que las situaciones desgraciadas que pueda haber, que por suerte cada vez hay menos."