La actuación, que ha supuesto un desembolso de más de 18.000 euros, se ha centrado en la sustitución de especies vegetales que presentaban problemas de adaptación por otras variedades xerófilas. Estas plantas, como distintos tipos de aloe, son más resistentes a la falta de agua y al viento, garantizando una mayor durabilidad y menor necesidad de mantenimiento.
“"Hay que estudiar qué especies se adaptan mejor a cada espacio."
La regeneración ha abarcado la zona verde que se extiende entre el propio mirador y la avenida de Oza, mejorando así la estética y la funcionalidad de este espacio público tan visitado en la ciudad herculina.




