Las 5 croquetas que conquistan A Coruña

Varios locales de la ciudad ofrecen desde recetas tradicionales a versiones innovadoras de este popular manjar.

Primer plano de una croqueta dorada y crujiente sobre un plato de madera rústico.
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Primer plano de una croqueta dorada y crujiente sobre un plato de madera rústico.

La ciudad de A Coruña destaca no solo por su tortilla, sino también por sus aclamadas croquetas, un manjar que se puede disfrutar en versiones clásicas y novedosas.

Las croquetas, un plato popular a base de bechamel y un exterior crujiente, se han convertido en una parada obligatoria en muchos establecimientos de A Coruña. Mientras los puristas buscan el sabor más tradicional en los bares del centro, los amantes de la gastronomía se aventuran a probar versiones más atrevidas, como una picante inspirada en el sudeste asiático.
En Bereket, apuestan por reinventar el sabor tradicional con su concepto de 'mar y tierra'. Sus croquetas de lomo alto madurado de Buey Nosa Terra, con cecina y queso San Simón, son una alternativa sin abandonar el toque clásico. Para los más aventureros, las "melosas" croquetas de carabinero y paté de erizo de mar son un imprescindible, descritas por los comensales como "de toma pan y moja". El secreto, según el restaurante, reside en la paciencia y el tiempo que dedican a su elaboración.
A Taberna de Cunqueiro, en la calle Estrella, apuesta por la sencillez y el sabor casero. Sus croquetas caseras, servidas con patatas fritas, son uno de los platos estrella del local, que lleva casi 20 años conquistando paladares. Además de las croquetas, destacan su pulpo y raxo, y el tradicional pincho de cortesía que incluye tapas de cuchara y embutido.
A Espiga, en la Ciudad Vieja, ofrece croquetas 'de mercado' con toques personales del chef Koke Trigo. Variedades como la de costilla o la de queso con mermelada de pimiento son descritas por los clientes como un "espectáculo". El restaurante también es conocido por sus arroces y postres, como la tarta de queso y un tiramisú que recuerda a "la misma Roma".
La Cerilla de Capitán Troncoso, bajo la dirección de Norberto Lema, ofrece croquetas que saben "como hechas en casa". Los clientes recomiendan maridarlas con su raxo o mariscos. La tarta de queso del local es otro de sus puntos fuertes, considerada "hay que probarla porque no hay palabras".
En Pracer Zalaeta, definen su cocina como "gamberra" y sus croquetas Chilly Crab son un ejemplo. Con un toque picante y una cremosidad que los coruñeses alaban, estas reinvenciones del clásico cuestan 5 euros por unidad, pero muchos consideran que merece la pena para degustar "la mejor croqueta de A Coruña". Los chefs Moncho Bargo y Javier Freijeiro lideran este local de 'street food' que también destaca por su costilla BBQ y la tarta de queso Savel.