La intervención, que abarca una superficie de 6.500 metros cuadrados, busca poner fin al estado "semiurbanizado" del entorno, mejorando la seguridad y la calidad de vida de los residentes. El proyecto contempla una reconfiguración completa del viario actual, con el objetivo de ordenar el tráfico y optimizar los espacios públicos.
Uno de los puntos clave de la reforma es la construcción de una nueva glorieta entre la Praza da Constitución y la calle Oviedo. Esta rotonda permitirá a los vehículos realizar cambios de sentido de forma más eficiente, sin necesidad de desviarse por la calle Laracha, que mantendrá su dirección única. Además, se prevé la creación de nuevas plazas de aparcamiento ordenado para combatir el estacionamiento indebido en la zona.
La calle Laracha también será objeto de mejoras significativas, con la ampliación de sus aceras hasta un mínimo de dos metros de ancho, garantizando así la accesibilidad. Para ello, se construirá un muro de contención. El proyecto no se limita a la superficie, ya que incluye la renovación total de las infraestructuras subterráneas, como las redes de saneamiento separativo para pluviales y fecales, nuevas canalizaciones de gas, electricidad y telecomunicaciones, y el refuerzo del alumbrado público con 13 nuevos puntos de luz.
Además de las mejoras viarias y de servicios, el Ayuntamiento creará un nuevo espacio verde de estancia pública. Este espacio contará con arbolado autóctono, como fresnos y avellanos, y se instalará mobiliario urbano que incluirá bancos, papeleras y barandillas de seguridad. Según el estudio ambiental, estas actuaciones revalorizarán el entorno y proporcionarán zonas de sombra a los vecinos.
“"El impacto de la obra es compatible y mayoritariamente positivo en su fase de funcionamiento."
La zona de intervención se encuentra dentro de la envolvente de protección de un establecimiento Seveso de nivel superior, lo que implica que la urbanización debe seguir protocolos específicos de vigilancia debido a su proximidad con una instalación industrial que maneja sustancias peligrosas. No obstante, el estudio ambiental concluye que los riesgos son asumibles y que la obra no afecta a espacios protegidos de la Red Natura ni al patrimonio catalogado. El proyecto, con un plazo de ejecución estimado de tres meses, queda ahora supeditado al programa de seguimiento ambiental para minimizar las molestias a la población durante los trabajos.




