Alivio en Os Mallos por el derribo de un edificio problemático en la calle Puerto Rico

La intervención municipal pone fin a años de problemas de convivencia e insalubridad en un inmueble abandonado.

Imagen de una demolición con una excavadora al fondo.
IA

Imagen de una demolición con una excavadora al fondo.

El Ayuntamiento de A Coruña ha iniciado la demolición de un edificio en ruinas en la calle Puerto Rico, en el barrio de Os Mallos, una medida que ha generado alivio entre los vecinos tras años de problemas de convivencia e insalubridad.

La intervención municipal pone fin a una situación que se prolongó durante años, ya que el inmueble, en estado de ruina inminente, era un foco constante de conflictos. La decisión de proceder a la demolición ha sido recibida con satisfacción por los residentes de la zona.

"Fue refugio para personas problemáticas y en los últimos años registró varios incendios."

el secretario de la Asociación Vecinal Independiente Mallos-Vioño
El proceso para llegar a esta demolición fue largo. El consistorio había declarado el edificio en ruina inminente y había enviado reiterados requerimientos a los propietarios para que realizaran las obras de conservación y salubridad necesarias. Ante la inactividad de la propiedad, el Ayuntamiento pudo ejecutar la demolición de forma subsidiaria, asumiendo los costes que posteriormente serán repercutidos a los dueños del inmueble.

"Los edificios que se encuentran en estado ruinoso son un problema serio porque son vectores de insalubridad y focos de accidentes. Aunque los propietarios tienen la obligación de mantener sus inmuebles, si no lo hacen lo hará, como en este caso, el Ayuntamiento, y tendrán que asumir ellos el gasto."

la alcaldesa de A Coruña
Además de esta buena noticia, los vecinos de Os Mallos esperan otra solución para un inmueble también problemático en la Ronda de Outeiro, en el número 137. Según fuentes vecinales, el propietario de este edificio, actualmente precintado, tiene la intención de vaciarlo, rehabilitarlo y venderlo, lo que ya ha supuesto una mejora en el día a día del entorno.
Aunque el desalojo de personas de inmuebles en ruinas es necesario para la convivencia, también se reconoce la complejidad social que supone para los afectados, quienes se ven en la obligación de buscar un nuevo lugar donde vivir.