A Falperra: Nuevos brotes verdes revitalizan un barrio de A Coruña

La zona experimenta una etapa de transformación impulsada por nuevas obras, locales que reabren y la llegada de gente joven tras años de estancamiento.

Imagen genérica de una calle del barrio de A Falperra en A Coruña con edificios tradicionales y locales renovados.
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Imagen genérica de una calle del barrio de A Falperra en A Coruña con edificios tradicionales y locales renovados.

El barrio de A Falperra, situado entre las cuestas que conectan el centro de A Coruña con Santa Margarita, está experimentando una notable transformación.

Tras años de discreto protagonismo, A Falperra muestra ahora signos de dinamismo. Vecinos y comerciantes perciben cambios positivos impulsados por nuevas obras, la reapertura de establecimientos y la llegada de población joven, lo que está modificando gradualmente la imagen de una zona que, según sus residentes, mantiene intacto su fuerte sentimiento de comunidad.
Marta Seijas, propietaria de la peluquería La Tribu, lleva doce años observando esta evolución. Señala que "hay más movimiento que antes" y que se han creado "muchas cosas interesantes en el entorno", notándose un ambiente más dinámico que atrae a nuevos perfiles de vecinos.
Enrique Capelán, dueño de la zapatería Enrique Zapatero, abierta desde hace 39 años, corrobora esta percepción. Tras un período de cierre de comercios y locales vacíos, afirma que la situación ha comenzado a cambiar. "Durante mucho tiempo el barrio vivió una etapa de cierto estancamiento", asegura, pero ahora "empiezan a verse brotes verdes" gracias a las reformas, la rehabilitación de edificios y proyectos como la transformación del antiguo mercado.
La llegada de nuevos residentes, como la estudiante Claudia Rodríguez, también es un reflejo de esta recuperación. Eligió A Falperra por su tranquilidad, su céntrica localización y la buena conexión con el resto de la ciudad, destacando la combinación de "tranquilidad sin aislamiento" y "mucho ambiente" en los bares.
La capacidad de hacer vida de barrio es otro de los puntos fuertes. La presencia de pequeños comercios y servicios como "supermercados, farmacias, bancos y transporte público" permite a los vecinos cubrir sus necesidades diarias sin largos desplazamientos. No obstante, algunos residentes, como Amparo Galego, creen que aún hay margen de mejora y que es necesario "reforzar algunos servicios" para atender a la diversa población.
La mayor expectativa se centra en el futuro centro de salud, cuya transformación es vista como una oportunidad para dotar a la zona de una infraestructura muy demandada. Marta Seijas considera que su apertura supondrá "un impulso importante tanto para los residentes como para el tejido comercial", generando nueva actividad.
El sentimiento de comunidad es un elemento aglutinador. Claudia Rodríguez destaca que "en A Falperra todavía persiste una sensación de cercanía", mientras que Amparo Galego compara el barrio con una "aldea" por la forma en que se relacionan sus habitantes, con una red vecinal activa que organiza actividades y mantiene un fuerte sentimiento de pertenencia.
Jaime Suárez, presidente de la asociación vecinal, describe el barrio como un lugar donde aún es posible mantener una fuerte vida de proximidad, aunque lamenta la progresiva desaparición de los pequeños comercios tradicionales. También subraya la demanda de mejora de la accesibilidad, especialmente para personas mayores, y considera que la reforma del antiguo mercado será "el centro del barrio" y revalorizará todo el entorno.