Durante la mañana del viernes, las calles del centro de A Coruña fueron testigo de una escena poco habitual: decenas de jóvenes sentados en el suelo, con sus cuadernos abiertos y lápices en mano, inmersos en el dibujo. No se trataba de una protesta ni de una actuación espontánea, sino de una nueva edición del maratón de dibujo promovido por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de A Coruña (ETSAC) y el Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia (COAG).
Esta iniciativa, impulsada por la asignatura de Análisis de Formas Arquitectónicas, recorrió diversos puntos del núcleo urbano de A Coruña. La premisa era clara: dibujar sin interrupciones, sin reglas estrictas y con total libertad creativa. El recorrido incluyó paradas emblemáticas como el Colegio de Arquitectos, el Puerto de A Coruña, la dársena de la Marina y el Rectorado.
Uno de los puntos de mayor interés fue el Puerto, un espacio que ha experimentado una notable transformación en la ciudad con la apertura de los muelles de Batería y Calvo Sotelo, y la llegada de exposiciones de la Fundación MOP, como la actual Wonderland de Annie Leibovitz. Allí, frente a la exposición, los participantes se dedicaron a capturar en papel edificios, perspectivas portuarias y esos pequeños detalles que suelen pasar desapercibidos en la vida cotidiana.
La organización contabilizó un total de 120 participantes, una cifra que superó con creces la previsión inicial. La mayoría eran estudiantes de primer curso de Arquitectura, pero también se sumaron aficionados al dibujo urbano, incluyendo miembros de Urban Sketchers, un colectivo global de artistas que documentan las ciudades a través del dibujo.
Entre los estudiantes se encontraba Samuel, alumno de tercer curso, quien aprovechó la jornada para perfeccionar su técnica. Explicó su método: “Primero me fijo en la forma geométrica de los edificios. Por ejemplo, —señala al edificio de la cafetería Fundación MOP— aquí veo dos rectángulos y dos cilindros; empiezo por ahí y luego le doy vida con sombras y volúmenes”.
El objetivo principal de esta actividad, según la organización, era “disfrutar de un día diferente, dibujando, experimentando, compartiendo y de paso cambiar la manera de percibir las cosas que nos rodean, aprendiendo a hacerlo con una mayor profundidad”. Así, A Coruña bajó su ritmo habitual para dejarse observar con más detalle, ofreciendo a los participantes un escenario inmejorable para su creatividad.




